Sagunto y Numancia: Dos Ciudades Hispanas contra Cartago y Roma por Agustin Segura

Sagunto y Numancia: Dos Ciudades Hispanas contra Cartago y Roma por Agustin Segura

Titulo del libro: Sagunto y Numancia: Dos Ciudades Hispanas contra Cartago y Roma

Autor: Agustin Segura

Número de páginas: 128 páginas

Fecha de lanzamiento: August 8, 2015

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Agustin Segura con Sagunto y Numancia: Dos Ciudades Hispanas contra Cartago y Roma

Sagunto y Numancia son los primeros grandes paradigmas de la legendaria obstinación española en la defensa de la libertad. Ciudad ibera y costera la primera y celtíbera e interior la segunda, las dos tiene en común su solar y su ascendiente hispano. Y a ambas les une el tener como enemigos involuntarios a dos imperios mediterráneos: Roma y Cartago.
Cartago, vencida por Roma en la I Guerra Púnica, esperaba el momento de su revancha. Cuando las circunstancias se mostraron favorables, Aníbal buscó un objetivo capaz de romper el frágil equilibrio existente entre ambas naciones y puso cerco a la ciudad de Sagunto. Ésta es atacada por Aníbal, pero Roma no acude en su ayuda hasta que, ante el hecho consumado, exige explicaciones. Al no ser satisfechas, ello provocó la ruptura de hostilidades, dando lugar a la II Guerra Púnica.
Expulsada ya Cartago de nuestra península, los romanos convirtieron su presencia en permanente. En este contexto se produce el drama de Numancia, una ciudad celtíbera, próxima a Soria, que durante diecisiete años estuvo en conflicto con la mayor potencia del momento. Para derrotarla, fue necesario que entrara en liza Escipión Emiliano, el nieto del vencedor de Aníbal en Zama, y él mismo destructor de Cartago. La abrumadora superioridad numérica, y las durísimas condiciones de asedio, la obligan a claudicar tras una resistencia de nueve meses.
Sagunto y Numancia marcaron un hito que se repitió con la misma gloria; así, Astapa (Estepa), Calagurris (Calahorra), Aledo, Tarifa, Zaragoza, Gerona, Baler, Toledo o Madrid, han conformado esa cadena de poblaciones o fortalezas mártires que se sacrificaron, en ocasiones hasta su propia existencia, en aras de su independencia, su honor, su misión o su patriotismo, configurando así las cualidades que darán forma al carácter nacional.